Dentro de unos meses se cumplirán once años desde el inicio de este modelo. Allá por mayo de 2003, el propio Néstor juraba que no dejaría sus convicciones en las puertas de la Casa Rosada. Y empezó un camino que tenía como norte cambiar la matriz que había regido desde el menemismo en adelante. La convertibilidad y las políticas neoliberales habían demostrado ser un fracaso y concluyeron con una crisis política, económica y financiera solo comparable con la de 1890 que también se había llevado puesto al presidente Juárez Celman.
Por Aníbal Gallay
LOS MONOPOLIOS
Una de las banderas más agitadas en esta última década es la lucha contra los monopolios. No puede decirse que haya habido aquí mucho avance. Más bien puede hablarse de un retroceso.
Para no atosigar con números, vaya estos ejemplos de empresas que tienen un dominio del mercado de tal magnitud que pueden poner los precios que se les ocurra.
Siderar tiene el 99 % del mercado en chapa laminada.
Acindar y otras tres empresas tienen el 72 % del mercado del hierro.
Loma Negra, Minetti y Avellaneda tienen el 96 por ciento del mercado de cemento
Profertil tiene el 77 por ciento del mercado de fertilizantes
Bayer y Aventis tienen el 88 por ciento de los agroquímicos.
Bimbo y Fargo el 73 % del mercado de pan
Arcor y Kraft se llevan el 75 % por ciento de mercado de las galletitas.
Sancor y Danone el 66 % del mercado de la leche.
Y una obra maestra: Cablevisión se quedó con el 65 por ciento del TV Cable. Ello cuando durante el gobierno de Néstor se autorizó la fusión con Multicanal. Esto parece corregirse con la Ley de Servicios Audiovisuales.
En general la matriz monopólica y de capital concentrado iniciada en 1976 y acentuada durante el peronismo menemista de los 90 sigue intacta. Es decir que la política antimonopólica aún no ha sido iniciada. Ello a pesar de los discursos y las exaltadas afirmaciones de los más fervorosos defensores del gobierno.
Vaya un dato muy sensible. Las empresas Cargill, ADM, Dreyfus y Bunge exportan nada menos que el 56 % de la totalidad de los granos. En los tiempos del primer peronismo el comercio exterior estaba en manos del Estado.
Y todo esto a pesar la existencia de una ley Antimonopolio y Defensa de la Competencia aprobada en 1999. Existe también una Comisión de Defensa de la Competencia y una Secretaria de Defensa de la Competencia, dentro del Ministerio de Economía. Al parecer los funcionarios no han sido muy eficaces. O lo han sido, pero para cajonear las muchas denuncias.
LA EXTRANJERIZACIÓN
La segunda bandera agitada con entusiasmo militante, fue la lucha que se iba a librar contra la extranjerización de la economía.
Cuando se inició el menemismo (1989), de las 200 principales empresas que operaban en la Argentina, el 28 % eran extranjeras.
El menemismo privatizador, logró su cometido: en el 2001 el número de empresas extranjeras trepó al 46 por ciento, siempre tomando las 200 más importantes.
¿Y qué pasó en esta década? En el 2010 el número de empresas extranjeras creció aún más: 57 %.
El muy debilitado gobierno de Isabel Perón, pudo en 1975 nacionalizar los depósitos bancarios.
Este gobierno y este modelo tienen algunos logros para exhibir. Descendió la pobreza, la desocupación y se tomaron interesantes medidas inclusivas, sobresaliendo la Asignación Universal por Hijo. Pero para un gobierno que se autotitula “nacional y popular” y que ha emprendido una cruzada contra los monopolios no parece muy exitoso. Y si se ha propuesto incentivar una burguesía nacional, el fracaso es notable. Hoy la economía es más monopólica y extranjerizada que en los tiempos de Menem. Y eso después de más de una década de denodada lucha, incluyendo la presencia de “los pibes para la liberación”.
(Los datos estadísticos de este artículo han sido tomados de la Secretaria de Defensa de la Competencia)
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